elogio de la lectura y la ficción

Discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Premio Nobel de Literatura 2010

Si bien en este blog usualmente hablamos de teatro, nos es imposible ignorar la gran huella que dejan los grandes representantes de otras ramas del arte y la cultura. De hecho, el verdadero error sería obviar la íntima relación que guardan entre sí las distintas formas de expresión humana, y más aún cuando éstas ocupan un lugar privilegiado dentro de la historia y el corazón de la humanidad; un espacio ganado a pulso por sus respectivos autores.

Es así que el reciente Premio Nobel otorgado a Mario Vargas Llosa resulta una ocasión idónea para hablar sobre cómo recibe cada escritor el mencionado reconocimiento. En sus palabras, tanto Vargas Llosa como Gabriel García Márquez y Pablo Neruda, vuelcan impresiones, anhelos, experiencias, amores, preocupaciones, agradecimientos…visiones muy personales de sus países, de su continente y del mundo entero. Palabras que, al igual como ocurre en sus obras, terminan repercutiendo en los corazones de quienes leen o escuchan tales discursos. En esta ocasión, compartimos los tres textos mencionados (en tres entradas diferentes), y a ver si la lectura de los mismos nos lleva a buscar más sobre la obra y el legado de otros destacados escritores.

Elogio de la lectura y la ficción

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras. (más…)

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