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Discurso de Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971

El poeta chileno fue merecedor del Premio Nobel 1971, “por una poesía que con la acción de una fuerza elemental da vida al destino y los sueños de un continente”. El siguiente es el discurso del escritor, en el que expresa, además, su gran cariño y devoción por dos elementos clave: la poesía y la vida.

Discurso de Pablo Neruda

Suecia, 21 de octubre de 1971

Mi discurso será una larga travesía, un viaje mío por regiones, lejanas y antípodas, no por eso menos semejantes al paisaje y a las soledades del norte. Hablo del extremo sur de mi país. Tanto y tanto nos alejamos los chilenos hasta tocar con nuestros limites el Polo Sur, que nos parecemos a la geografía de Suecia, que roza con su cabeza el norte nevado del planeta.

Por allí, por aquellas extensiones de mi patria adonde me condujeron acontecimientos ya olvidados en sí mismos, hay que atravesar, tuve que atravesar los Andes buscando la frontera de mi país con Argentina. Grandes bosques cubren como un túnel las regiones inaccesibles y como nuestro camino era oculto y vedado, aceptábamos tan sólo los signos más débiles de la orientación. No había huellas, no existían senderos y con mis cuatro compañeros a caballo buscábamos en ondulante cabalgata -eliminando los obstáculos de poderosos árboles, imposibles ríos, roqueríos inmensos, desoladas nieves, adivinando mas bien el derrotero de mi propia libertad. (más…)

Discurso de Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982

En 1982, el escritor colombiano recibió el distinguido premio “por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente”. A continuación, su discurso al recibir dicho reconocimiento.

La soledad de América Latina

Gabriel García Márquez

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. (más…)

Discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Premio Nobel de Literatura 2010

Si bien en este blog usualmente hablamos de teatro, nos es imposible ignorar la gran huella que dejan los grandes representantes de otras ramas del arte y la cultura. De hecho, el verdadero error sería obviar la íntima relación que guardan entre sí las distintas formas de expresión humana, y más aún cuando éstas ocupan un lugar privilegiado dentro de la historia y el corazón de la humanidad; un espacio ganado a pulso por sus respectivos autores.

Es así que el reciente Premio Nobel otorgado a Mario Vargas Llosa resulta una ocasión idónea para hablar sobre cómo recibe cada escritor el mencionado reconocimiento. En sus palabras, tanto Vargas Llosa como Gabriel García Márquez y Pablo Neruda, vuelcan impresiones, anhelos, experiencias, amores, preocupaciones, agradecimientos…visiones muy personales de sus países, de su continente y del mundo entero. Palabras que, al igual como ocurre en sus obras, terminan repercutiendo en los corazones de quienes leen o escuchan tales discursos. En esta ocasión, compartimos los tres textos mencionados (en tres entradas diferentes), y a ver si la lectura de los mismos nos lleva a buscar más sobre la obra y el legado de otros destacados escritores.

Elogio de la lectura y la ficción

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras. (más…)

Mario Vargas Llosa: Premio Nobel de Literatura 2010

No podíamos dejar pasar la oportunidad de saludar, desde este blog, la reciente premiación de Mario Vargas Llosa con el Premio Nobel de Literatura 2010. Sin duda, un logro que por años se estuvo esperando y que al fin llega a reconocer la indudable calidad y la exitosa trayectoria del escritor nacido en Perú, autor de obras emblemáticas como La ciudad y los perros, Los Jefes, Los Cachorros, La Casa Verde, La tía Julia y el escribidor, entre muchas otras que son sólo parte de su producción intelectual. Porque Vargas Llosa, además de ser una figura sumamente influyente (no olvidemos la oportuna carta que le enviara hace poco al presidente García), es por sobre todo un creador: ha escritos novelas, ensayos, crítica literaria y, por supuesto, teatro.

Odiseo y Penélope y Al pie del Támesis son dos ejemplos claros de su amor por el arte teatral. Y más que limitarnos a hinchar el pecho y decir con orgullo “él es peruano”, este reconocimiento debería sernos útil para confirmar aquello de que cuando uno realmente ama lo que hace, llega más lejos de lo que otros imaginan. Un recuerdo de que no hay pretexto para hacer las cosas a medias, como a veces se olvida en algunas instancias nacionales.

Reiteramos, entonces, nuestro saludo y dejamos la promesa de que esta no será la única entrada dedicada al escritor.